Bienestar, sanación y transformación.

Sexualidad positiva

Estamos ubicados
Online y en Bogotá
Horarios
Lun a Vie - 10am a 7pm

Por el Abad Hector: Manual de Urbanidad para Señoritas.

¿Recuerdan qué libro recomendé a los lectores de El Colombiano en la Revista Viernes a mediados de Enero?

Nunca lo olviden: Manual de Urbanidad para Señoritas.

Este manual, además de ser hilarante, digno de ser practicado por las mentes más libertinas y quemado por las más conservadoras, acaba de ser publicado por la Revista Soho en su edición de Marzo, en una traducción que realizó Hector Abad Faciolince. Gracias Hector, que detallazo, siempre se te escapa lo erótico por algún lado.

Para leerlo en el transcurso de esta semana, ingresa aquí.

Los dejo con este pequeño extracto:

“-No digas “cuando se lo maman, se viene ahí mismo”. Di más bien “es bastante impulsivo”.

-No digas “tengo doce consoladores en el cajón”. Di más bien “no me aburro nunca cuando estoy sola”.

-No digas “se viene tres veces sin sacarlo”. Di más bien “tiene un carácter templado”.”

Mis post rojos relacionados:

Manual de urbanidad para señoritas. Seamos más cultas, por favor.
“A Alejandra no le da pena hablar de sexo”.


Nota: Los estudiantes de la Escuela de Erotismo, tomen atenta nota de esto.


Psicóloga Alejandra Quintero R.

Confiese sus pecados.

Antes que inicie la Semana Santa recuerde confesar sus pecados.

Psicologa Alejandra Quintero R.

Tuppersex en la oficina. El pene corporativo

Imagen tomada de Deviant Art: CHAINED_LUST by ~JackBeretta.

El llamado “tuppersex” para quien todavía no sabe, es una actividad que a las mujeres nos divierte mucho, ya que con la excusa de una despedida de soltera, un encuentro de fin de semana o un almuerzo laboral, se puede conocer y comprar juguetes sexuales al compás de las copas, los pasabocas, las risas y las preguntas que no han de faltar.

La semana pasada recibí la llamada de una mujer averiguando sobre el servicio de tuppersex que ofrezco y después de brindarle la información, propuso:

“¿Puedes venir este viernes a las 12:15 a mi oficina cuando todas salgamos a almorzar?”.

Yo le dije: “¿Al medio día en su lugar de trabajo?, ¿Qué tal en la noche en la casa de alguna de ustedes?”.

Me dijo: “Espere le pregunto a mi jefa”.

Mientras yo imaginaba la situación, ella retoma la conversación y dice: “No, que mi jefa sólo puede el viernes al medio día”, a lo cual respondí:
“Ok, por allá estaré con mi maleta llena de juguetes sexuales”.

Así pues, que según lo acordado, llegué el viernes al medio día a una oficina de Medellín que distribuye implementos médicos. Un hombre me abrió la puerta y de forma muy amable llevó mi maleta hasta la oficina de gerencia (si supiera lo que carga…)

Al ingresar me encontré con 7 mujeres mayores de 30 años (creo yo) que entre vino y vino no dejaban de reírse y hablar de sus vidas. Comencé a descubrirles lo que había en la maleta: lubricantes calientes con sabor a baileys, aguardiente, chocolate, frutos rojos, aceites calientes, anillos, huevitos, bolas chinas, vibradores entre otros.
A medida que mostraba cada juguete, explicaba su funcionamiento y forma de uso, los mitos y preguntas sexuales hacían su aparición en los oídos de todas: “Uy.. el sexo anal duele mucho”, “ ¿Por qué los hombres siempre piden sexo anal?”, “ ¿Dónde queda el punto G de ellos?”, “ ¿Cómo se aplica el lubricante?”. Por fortuna los tupper sex se acompañan de una asesoría que aclara este tipo de inquietudes.

Al finalizar la exhibición de los productos llega el momento de comprar: “Doctora, yo quiero un lubricante de bailays, un huevito, un guante masajeador, seis chocolates, un dado y una crema estrechante”. Las otras dicen: “Uy… que mercado, yo también quiero los dados y el lubricante”. En medio de yo quiero, yo quiero, yo quiero varias dijeron: “Yo quiero ese vibrador grande, el de doble estimulación, el más caro de todos” y al comprobar que no tenían el dinero para comprarlo sugirieron: “Jefa, cómprelo para todas las de la oficina, que sea el pene corporativo. Si le ponemos condón no pasa nada”. Todas soltaron la carcajada y la jefa respondió: “Claro, lo dejamos aquí y nos lo vamos turnando”. En medio de risas dije: “Niñas, recuerden que los juguetes sexuales son de uso personal e intransferible, es mejor tener un pene propio que compartido, ustedes que están casadas saben bien de lo que les hablo”. Todas asintieron.

En medio de agradecimientos y promesas de recomendación de los tupper sex a sus amigas, la contadora realizó un cheque a nombre de la compañía por el valor total de las compras, el cual siempre tiene un costo menor a la diversión y el aprendizaje que adquieren.

Al bajar las escalas todos los hombres estaban trabajando en una sala, su mirada de ponqué que seguía mis movimientos y me inspiró decirles: “No se preocupen muchachos que para ustedes también hay”. Ellos se rieron pero obviamente no sabían de qué les estaba hablando.
Al salir del lugar pensé: Que agradable es encontrar mujeres que disfrutan de su sexualidad con naturalidad, autenticidad y sin pene corporativo.

Así pues que esta fue la historia del pene corporativo, en la oficina de las chicas superpoderoxas, tal como quisieron ellas que las llamara.

Moraleja: Los juguetes sexuales son de uso personal e intransferible, es mejor tener un pene propio que compartido, los que están casad@s saben bien de lo que les hablo.

Si quiere leer más sobre juguetes sexuales, ingrese aquí.

Servicios relacionados:
Tips sexuales para despedidas de solteras. Todo lo que no te dijeron en el cursillo prematrimonial.

Psicologa Alejandra Quintero R.

Alitas picantes… muy picantes

Personalmente me encanta la comida picante aunque si me sirvieran las alitas picantes de esta manera, creo que serian mas hot de lo que realmente son.

Recomendacion del chef de El Divan Rojo para esta semana:

Recuerden: lo afrodisiaco esta en la mente.

Psicologa Alejandra Quintero R.