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“Somos los tres enamorados de los tres” La trieja de mi amigo Manu.

Tarjeta de navidad y año nuevo, 2009.

“Una cuerda triple no se rompe con facilidad”
Eclesiastés.

Desde que me enteré que Manuel José Bermudez, el ciudadano gay de Medellín (aunque es mi amigo gay) vivía en una trieja que les proveía a sus tres miembros mucho bienestar, me fascinó la idea, pues es una muestra de que deconstruyendo el estereotipo se puede ser feliz, es una evidencia de que las cosas funcionan más allá de los modelos impuestos en materia de sexualidad y pareja hegemónicos que se imponen bajo la idea de que son normales y aportan estabilidad a la persona y a la sociedad.

Saber que en Medellín, en el año 2010 de la edad media colombiana, existan tres valientes hombres homosexuales que superan los prejuicios sociales y condicionamientos sobre lo que debe ser la sexualidad y la vida afectiva y que además les funcione, es para mi una clara prueba de que podemos vivir muy bien desde el ejercicio de la consciencia, la ética y la autodeterminación para establecer nuestras propias dinámicas de vida en crecendo.
Así pues que quería saber un poco más sobre la trieja de Manu, por tal motivo lo entrevisté para El Diván Rojo.

Alejandra Quintero: Acláranos, ¿qué es una trieja?
Manuel José Bermudez: Su nombre mismo lo dice, pareja es cuando son dos personas y trieja cuando son tres, y en nuestro caso somos tres hombres homosexuales. Considero que establecer triejas es una tendencia moderna, pero que se está viendo mucho ahora en el marco del poliamor, y ello implica salirse del la idea del amor tradicional en el cual sólo se puede amar a una persona. También se sale del concepto de trió ya que éste es sólo sexual y la trieja es un estado de permanencia en el amor y la convivencia.

AQ: ¿Cómo empezó la trieja?
MJB: No se si antes tiene que haber una pareja, para formarse la trieja. Eso es algo que no se decide sino que se va dando. Yo estaba casado con mi pareja hace 5 años y luego apareció un tercero con cual llevamos 5 años. Al tercero no lo queríamos asumir como un amante o el que daña la relación, es una decisión para tomar: terminar con la relación de pareja o asumir al tercero dentro de una dinámica distinta que te implica abrir la mente.

AQ: ¿Cuál es el rol del tercero?
MJB: Hay una cosa de fondo y es cómo asumimos las dificultades que se presentan en una pareja. Hay unas reglas normales para la convivencia que no tienen que estar preestablecidas por la cultura, sino que pueden ser pactadas por la pareja o la trieja en este caso. El tercero es el novio de los dos, casi no peleamos porque el tercero es el intermediario, nuestras peleas no duran más de 10 minutos. En lo económico es maravilloso, somos profesionales, no hay jerarquías y los tres aportamos en cantidades iguales y tenemos los mismos derechos y el mismo poder. Cuando hay una pareja homosexual por lo general pensamos en roles heterosexuales sobre el dominado y el dominante, el activo y el pasivo, quien es el hombre y quien es la mujer; este caso de trieja es la prueba de que aquí no funcionarían estos juegos de roles heterosexuales, somos tres personas que vivimos juntos, dormimos juntos, cohabitamos juntos y tenemos que tener un nivel y un relacionamiento entre iguales. Hay una democracia llevada al extremo porque todo hay que discutirlo, desde lo que se compra para el mercado o cualquier cosa para la casa, hay que escuchar lo que piensa el otro para poder decidir. Hablamos mucho todo el tiempo y eso es una riqueza muy grande, son tres miradas distintas y eso nos aporta mucha creatividad y variedad.

AQ: ¿Al principio fue difícil?
MJB: Si, y más si uno cree que la pareja es de uno o le pertenece. Nos tocó romper la idea que que el otro es propiedad de uno. Al principio había celos, afortunadamente el tercero venía de otra trieja y ya tenía experiencia en ello, además fuimos al psicólogo para superar rápidamente el tema de los celos y ahora estamos muy bien.

AQ: ¿Y las familias de los tres cómo han asumido esta familia y trieja?
MJB: Fue asunto de mostrarles la cosa con naturalidad y soltura. No les pedimos permiso, simplemente les mostramos nuestra relación como algo natural, no sé si lo aceptan del todo pero si nos respetan y nos ven como una familia muy próspera y feliz. Incluso tengo dos suegras que cumplen el mismo día y les hemos hecho celebraciones conjuntas.

AQ: ¿Cómo es la estructura de la trieja?
MJB: Tenemos momentos de a dos o momentos de a tres, y eso hace muy rica la relación de trieja. Los afectos son muy particulares entre cada uno porque somos muy distintos, dormimos juntos, a veces tenemos sexo los tres o a veces los dos. Este tipo de relación no es comparable con la dinámica tradicional de la pareja. Aquí no hay monotonía ni en el afecto, ni en la ternura y en lo sexual hay muchas posibilidades.

Por otro lado, no hay preferencias, pero hay momentos, circunstancias o formas de ser, en que uno puede ser más demandante y pareciera que se le quisiera más pero en realidad se les quiere por igual. El amor es por igual, las circunstancias y la manera de vivenciarlos pueden cambiar por la personalidad de cada uno de nosotros, pero el amor es igual y eso se siente. Cuando llegan nuestros amigos a visitarnos, es evidente desde afuera que somos una familia muy equilibrada y estable.

AQ: ¿Y los vecinos?
MJB: El asunto es de cómo nos mostramos. En un primer momento se escandalizaron pero en muy poco tiempo se dieron cuenta que no es algo de espectáculo, que no somos unos degenerados, ni promiscuos y que tampoco estamos haciendo tríos sexuales por diversión. Además como somos tan distintos, tenemos distintos modos de relacionarnos con los vecinos y eso está bien. Las personas siempre terminan entendiendo y creo que hasta envidiando, aunque sabemos que una pareja heterosexual tradicional tiene una estructura de poder que pensar en hacer una trieja se les complica.

AQ: ¿Cuáles son los acuerdos básicos en los que se desenvuelve una trieja?
MJB: Conversar mucho porque siempre hay una tercera voz, en una pareja es muy fácil imponer el criterio, pero aquí no. Tenemos muy claras las reglas de la sostenibilidad de la casa, no sólo desde lo económico, si no desde la rutina de mantenimiento de la misma. Hay una cosa muy buena, y es que como somos tres, hay montones de anécdotas para contar y compartir, desde la cotidianidad y manera de ser de cada uno, siempre llegamos a contarnos historias de los aconteceres diarios de cada uno. Más que reglas preestablecidas, es estar muy pendiente de no herir al otro, de acompañarlo en las crisis que depara la vivencia humana. La ética de la trieja implica un compromiso de amor y no solamente de gusto sexual o pasajero por el otro, no es que nos enamoramos porque nos gustó mucho un tercero que posiblemente tenga cosas que a mi pareja le faltan. No, aquí no opera así. Somos los tres enamorados de los tres. No es una relación de cama en donde hay una pareja con un amante, aquí nosotros somos tres enamorados de nosotros tres. La trieja funciona cuando hay afectividad entre los tres. No es un tercero afuera sino un tercero adentro y en la cama es una delicia porque somos tres hombres explorándonos, conquistándonos, descubriéndonos y seduciéndonos.

AQ: ¿Muchas personas consideran que la convivencia de una pareja es complicada, ahora bien, en una convivencia entre tres, el complique se triplica?
MJB: Más fácil vivir entre tres que entre dos, porque no hay posibilidad de radicalismos o polaridades porque siempre hay un tercero que es el polo a tierra y eso hace que se reduzca la posibilidad de conflicto. A veces uno en pareja sólo reconoce el punto de ver propio y el otro es el contradictor, con un tercero no es así, y las cosas creo que son mejores. Nosotros vivimos muy rico, y desde afuera creo que parecemos un montaje teatral porque estamos muy contentos y alegres.

No somos un modelo ni pretendemos ser un modelo a seguir, porque las triejas a diferencia de las parejas no se planean, no se dice: “Quiero tener una trieja” y esta se forma porque si, son circunstancias sobre las que hay que responder en una dinámica de pareja. Hay formas de asumir a un tercero, sentirme como macho engañado y exigirle al otro que deje a su nuevo amor, o ser capaz de abrirme mentalmente y asumir a esa nueva persona. No quiero decirle a las personas que tengan triejas y sean felices así; el asunto no es que mi pareja tenga otra pareja y yo se lo permita, sino que los tres nos tenemos a los tres es otro concepto. El modelo de pareja heterosexual que muchos homosexuales han copiado, deberían ser más rica, nosotros no tenemos el complique de los hijos porque no los queremos tener y de tenerles que explicar que sus papás son tres.

“Todo es tan estupendo cuando estamos los tres juntos que vivo a regañadientes cada minuto que estamos separados”
Lytton Strachey

Libro recomendado:
Triángulos amorosos, el ménage á trois de la antigüedad hasta nuestros días.
Bárbara Foster, Michael Foster, Letha Hadady.
Paidós, 1999
522 páginas.

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Psicóloga Alejandra Quintero R.

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